Teguise, bajo un árbol

Fotografía @studioadjetivo

¿Qué significa experimentar la arquitectura?

“Ahora mismo, aquí, he encontrado mi centro de paz. Las sombras, el aire, el viento, el árbol… la gente y el lugar. Me hacen estar en paz…»

Así empieza este escrito, una narración en vivo del momento en que Laia, fundadora de Adjetivo Studio e investigadora en materia de neuroarquitectura, visitó Teguise, un pueblecito mágico de Lanzarote. Es un ejemplo de lo que ocurre cuando nos encontramos ante una arquitectura conectada con el usuario y el entorno.

Cuando hablamos de neuroarquitectura, hacemos referencia a una perspectiva del diseño que se preocupa por sus habitantes, que pone la mirada fija en las personas y en su bienestar integral.

Por consiguiente, ¿qué es lo que ocurre cuando experimentamos la arquitectura? Laia tuvo la suerte de poder recogerlo en palabras, marcando así un antes y un después en su manera de ver y experimentar la arquitectura. Durante años ha dedicado su vida a estudiar e investigar sobre la práctica arquitectónica y su efecto en la salud de las personas, convencida que existe una relación que va más allá de lo que los ojos pueden ver.

Teguise es para ella la prueba de que existe esta relación y de que debemos seguir ahondando en ello para construir una arquitectura que conecte personas, espacios e historias.

Así nos lo cuenta:

14:09  Teguise, bajo un árbol

“Ahora mismo, aquí, he encontrado mi centro de paz. Las sombras, el aire, el viento, el árbol… la gente y el lugar. Me hacen estar en paz.

Y yo misma. Siento que de alguna manera, el proceso en el que he estado inmersa estos últimos días, está dando sus frutos.  

Paseo lenta, poco a poco, sin prisa. Observo, me dejo llevar y saboreo. Entro en contacto con todo lo que me rodea de una forma extra corpórea.

Siento que todo está entre yo, aquí y ahora. En mí, conmigo, dentro de mí, soy yo; ESTOY EN PAZ. Observo el entorno, cómo éste entra en mí y yo en él, somos uno. 

Me parece fascinante cómo y cuánto un entorno puede interferir en el estado interior de una persona, alterándolo o apaciguándolo. Cómo nos puede hacer entrar en un estado de flotabilidad absoluta, hasta el punto de perder la noción del tiempo, peso, vida.

Ahora mismo todo a mi alrededor forma parte de un plano secundario. Sólo existo yo y el presente. Observo cómo los distintos elementos que componen el paisaje actual participan haciendo de este un entorno único; más que un lugar, una vivencia.

Si cierro los ojos y respiro profundamente, puedo hasta verme a mí misma desde fuera; en medio de la plaza, sentada en una mesa de madera oscura con solo una silla, y yo. Un té, y lo que queda del trozo de pastel; buenísimo. Yo vestida de blanco, con ligeros toques de azul. Piel morenita, pelo oscuro. Mano, mente y cuerpo conectados y unidos en una sola cosa, fluyendo al mismo ritmo. Sin interferencias.  

Se proyectan sombras en mi libreta, producto del baile entre naturaleza y aire. Noto presentes los diferentes elementos: TIERRA, AIRE, AGUA y FUEGO. La vida pasa de lejos a mi alrededor; nada sostiene, nada retiene. Atemporalidad; inexistencia del paso del tiempo. Blanco y negro; todo a mi alrededor se congela. La única imagen en movimiento soy yo.”

Voy a intentar identificar los distintos elementos que componen la escena:

TIC, TAC, EL GOTEO DE MI TINTA – Observo cómo desaparece y se fusiona con el papel. Mis manos moviéndose, empuñando bolígrafo y brotando solas, como si supieran exactamente donde tienen que ir.
Yo solo las observo, ellas escriben.

Este relato es un ejercicio de abstracción que nos guía a entender la neuroarquitectura a través de las palabras para ver la relación directa que hay entre las emociones y la arquitectura.

Para ello, Laia esboza un breve análisis identificando aquellos elementos no tangibles del espacio que hicieron de ese lugar una experiencia más allá de lo físico.

Cuando investigamos en materia de neuroarquitectura, una de las tareas más complejas es identificar aquellos fenómenos invisibles presentes en el entorno que condicionan nuestra experiencia desatando en nosotros una serie de reacciones fisiológicas ligadas al bienestar, o no.

Así pues, ¿qué es lo que hizo que Laia sintiera todo eso? ¿Qué relación hay entre las emociones y la arquitectura?

A continuación, se identifican algunos de los elementos:

  • El aire y la ventilación.
  • La escala y proporcionalidad de la arquitectura.
  • La distribución ⟶ apertura del espacio.
  • La vegetación ⟶ un solo árbol en toda la plaza: CENTRO.
  • El color y la gama cromática ⟶ Blanco (que se fusiona con el azul del cielo), NEGRO árido, volcánico que se fusiona con el marrón del mobiliario y la vegetación.
  • La homogeneidad arquitectónica ⟶ escala/proporción, tipología, orientación, distribución, espacios comunes, pavimento único y continuo, conectividad entre zonas.
  • El desnivel y la cota de tierra ⟶ no es plano, eso genera diferentes vistas y atmósferas (en un mismo lugar se generan distintos ambientes).
  • La arquitectura pasiva ⟶ da protagonismo a la vida, las personas y el tiempo que transcurre.
  • La sobriedad del mobiliario ⟶ Simpleza, sencillez. Destacan las personas.