¿Qué es la Neuroarquitectura?

Instituto Salk de Estudios Biológicos, California. Louis Kahn, 1965.

¿Existe una relación directa entre la arquitectura y las emociones?

¿Puede un espacio influir en la salud y el bienestar de la persona?

La realidad multisensorial

Hoy en día vivimos en entornos que nos someten a una gran sobreestimulación y buscamos la calma de los sentidos.

La Neuroarquitectura es una subdisciplina que trata de entender la relación entre el sistema nervioso y el entorno construido. Es una perspectiva que busca velar por la salud física y emocional de los habitantes. Dicho en otras palabras, estudia la relación entre el cerebro y el espacio que nos rodea.

¿Te has fijado en cómo te sientes cuando entras en una habitación? ¿Qué emociones te despierta? ¿Cómo te hace sentir?

Para entender este despertar de los sentidos tenemos que hablar del lenguaje del cuerpo y así entender cómo funciona y cómo se relaciona con el entorno. La comunicación que nuestro cuerpo tiene con el espacio exterior condiciona nuestro bienestar integral: el físico, el cognitivo y el socioemocional.

Si logramos entender este diálogo invisible podremos entender cómo ayudarle en sus procesos internos con estrategias de diseño que promueven una estimulación cognitiva positiva. De esta manera, podremos crear espacios que potencien el bienestar de quienes van a vivirlos facilitando el equilibrio, impulsando la concentración y la creatividad, entre otros.

¿Has oído hablar del embodiment?

El embodiment es una genial habilidad del cuerpo humano. Es la capacidad que tiene la mente de transportar nuestra realidad corpórea a nuestro entorno.

A través de nuestro sistema nervioso creamos una percepción donde entra en juego nuestra experiencia en el mundo. Por ejemplo, el color es sensorial y subjetivo. Por lo tanto, cuando entramos en una habitación nos puede despertar emociones distintas en función de su color, y estas emociones serán distintas para cada persona.

Se debe entender el espacio como una extensión de nuestro cuerpo, de modo que hay una parte del estudio que debe ser subjetiva y única, donde entra en juego el modus vivendi de cada persona.

A través de la arquitectura se busca entender la reacción del cuerpo a los factores externos y analizar qué impacto tienen en el desarrollo de nuestro sistema nervioso. En ellos hay implícitos muchos otros: la contaminación acústica, los tóxicos volátiles, la contaminación por circuitos eléctricos mal aislados, la exposición ante radiaciones provenientes de antenas de telefonía 4G y 5G, y también el paso de corrientes subterráneas y alteraciones geofísicas, donde interviene la geobiología. Esta es una ciencia que estudia las energías que emanan de la tierra y nuestro entorno y de cómo estas influyen sobre el ser humano.

La neuroarquitectura es la parte encargada de estudiar otro tipo de fenómenos, como el entorno construido y el impacto que este tiene en nuestro sistema nervioso central, compuesto por el encéfalo y la médula espinal.

El ritmo al que suceden las actividades de alrededor está haciendo también eco en nosotros. Por eso, las constantes que definen los espacios no son tantos los materiales o las dimensiones como la frecuencia de los estímulos sensoriales.

¿Cómo funciona el cerebro?

El cerebro es un sistema complejo que tiene un objetivo aparentemente simple: mantenernos vivos y conectarnos con el mundo.

Él traduce los estímulos que llegan del exterior a través de nuestros sentidos (nuestros receptores sensoriales), los encargados de hacer la recogida de información, para que posteriormente se procese cada uno de ellos en las áreas cerebrales correspondientes y transformarlos en respuestas motoras.

Entre las unidades funcionales del cerebro se encuentra el sistema límbico: el encargado de la razón y la emoción. Es la parte que nos permite hablar, percibir y entender. Es como la pantalla de cine donde se proyecta la película de nuestra vida, todo ello teñido con emoción.

Una de las principales tareas de la Neuroarquitectura es entender cómo funciona el cerebro. En el cuerpo se ejecutan simultáneamente varias tareas a la vez, cada una de ellas encargada de responder a necesidades y estímulos diferentes. Por lo tanto, su funcionamiento también es diferente. Se debe escuchar al cuerpo y entenderlo en todo su conjunto para poder interpretarlo y ayudarlo. Para ello, el arquitecto debe trabajar mano a mano junto con otros profesionales.

Es lo que llamamos “visión integrativa”, holística o 360°, de lo que se desprenden múltiples disciplinas a día de hoy: medicina integrativa, terapias integrativas, procesos de diseño integrativos, etc.

Estas disciplinas entienden el cuerpo humano como un complejo vivo y cambiante en el que intervienen varios factores a la vez, entre los cuales están los fisiológicos y los emocionales.

Conectar neurociencias, arquitectura y usuario nos permite construir entornos que tienen en cuenta el progreso de nuestro cerebro, cuerpo y emociones.

Solo recordamos con emoción

Solo recordamos lo que hemos vivido con emoción. El cerebro nos traslada al mundo. Cada parte de nuestro cuerpo conecta con el espacio generando emoción y lo que finalmente experimentamos de modo consciente como positivo o negativo.

Es por eso que desde la Neuroarquitectura estudiamos el vínculo físico y emocional con el entorno construido. Diseñamos espacios que tienen en cuenta los aspectos con los que el cerebro se siente cómodo; de esta manera, conseguimos que en ellos se desencadenen reacciones fisiológicas ligadas al bienestar.

En definitiva, creemos que poner a las personas en el centro del diseño es el camino hacia una arquitectura que cuide de nosotros.

“Disciplina que estudia los requerimientos espaciales específicos de las personas de acuerdo a sus necesidades fisiológicas, cognitivas y socioemocionales, ofreciendo soluciones concretas para el diseño de espacios.”

Ana Mombiedro {divulgadora}

“Es una disciplina científica que mide, analiza la respuesta del ser humano en el entorno arquitectónico mediante la aplicación de herramientas que proceden de la neurociencia.”

Dra. Carmen Llinares Millán {investigadora}

“Es una sub-disciplina de la neurociencia cognitiva centrada en el estudio de las reacciones del cerebro y del sistema nervioso a estímulos sensoriales que provienen del entorno construido.”

Marta Delgado {empática}